Los foros y listas de correo de modelismo ferroviario están llenos
de esta pregunta o variantes de la misma. Cito algunas de las variantes
más frecuentes:
Quiero comprarme una caja de iniciación ¿qué marcas
me aconsejáis? ¿Qué es mejor, escala N o escala H0?
¿Qué es mejor, continua o alterna? ¿Me aconsejáis
empezar con la opción convencional o meterme directamente en el
mundo digital? ¿Qué central digital me aconsejáis?
...
Lo primero que debe tenerse en cuenta es que no hay respuestas definitivas
a estas preguntas. Además hay que considerar que muchas veces al
que responde le resulta inevitable desprenderse de su "religión"
particular (escala, marca, sistema de vía, ...). Siendo honesto,
lo único que puede aportarse son un conjunto de elementos que deben
considerarse, junto con algunos criterios objetivos, que ayuden al que empieza
a convertir sus gustos y necesidades en elecciones concretas.
Como es mejor no hablar de lo que no se sabe, me centraré en
la escala H0, que es la única en la que tengo experiencia.
Eso me imposibilita para opinar en el eterno debate N vs. H0, en
el que objetivamente intervienen, sobre todo, el factor espacio, el detalle
de modelos y la disponibilidad de material. Las cuestiones sobre tema y
época influyen también.
Lo segundo a lo que hay que responder es a la pregunta ¿voy a dedicarme exclusivamente al material Renfe? Si la respuesta es sí, entonces no vale la pena contestar a más preguntas. Uno es un sufridor nato y estará dispuesto a pagar lo que sea por el escaso material disponible, sea en el "sabor" (digital, analógico, de producción reciente o de la legendaria Ibertren) que sea. Bromas aparte, empezamos con las preguntas.
En cualquier caso hay algunos hechos que son objetivos:
Por contra, el mundo analógico ofrece menos posibilidades (sonido, funciones complejas, ...) , pero es más sencillo de entender y, desde luego, es mucho más estable, en el sentido de que todo está inventado y todo es compatible. Y también es más barato. La excepción es probablemente todo lo relacionado con los aspectos de cableado, que son más complejos en el mundo analógico comparados con las variantes más sencillas de la opción digital (ver "Ya he elegido digital ¿y ahora qué?"). Hay que tener en cuenta que la realidad, en la mayor parte de los casos, se parece al planteamiento de cantones en una maqueta analógica pues, en circulación y salvo circunstancias extraordinarias, nunca hay más de un tren en el mismo cantón. Este hecho algunas veces se utiliza como argumento a favor de lo analógico, aunque también es verdad que la utilización de cantones no está, ni mucho menos, reñida con la opción digital.
Cuando uno se plantea no tener una maqueta estable, la mayor complejidad del cableado para analógico puede hacer la opción completamente inviable. Ya es suficientemente complicado montar y desmontar vía, para tener, además que pensar en aislar tramos, poner relés y llenarlo todo de cables. Aquí la opción digital, empleada para los aspectos de tracción, no tiene competencia: se monta la vía, se cablean dos únicos hilos desde la central digital y a jugar.
Muchos usuarios eligen una de las opciones (digital o analógico) y se preguntan si podrán seguir usando material de la otra opción, es decir si puede compatibilizarse el uso de la opción analógica y la digital. En el caso de uso de material digital en entorno analógico, todo depende de si el decodificador utilizado lo permite o no. En general, todos los decodificadores DCC modernos permiten su utilización en instalaciones analógicas en continua. El caso de compatibilidad máxima es el decodificador LokPilot de ESU que acepta señales digitales DCC y Motorola y señales analógicas en alterna y en continua, todo ello con detección automática por el propio decodificador. El caso de utilización de material convencional en entorno digital está mucho menos extendido y, en general, sólo se permite en algunas centrales DCC (por ejemplo de Lenz), utilizando una única locomotora que se controla a través de la dirección especial 0. Para manejar este caso, la central utiliza la característica de variación del semiciclo positivo frente al negativo de la señal DCC (ver ¿Qué hay realmente en las vías cuando se usa un sistema digital? para más detalle).
Aunque cada vez más marcas ofrecen material en alterna, la mayor parte de la producción de material motor no digital es en variante continua (DC).
Para mí, las ventajas del mundo de la alterna están más relacionadas con la captación de corriente (ver "¿Qué vía elegir?") desde la vía y con la extraordinaria calidad de la principal marca que surte el mercado de alterna, que con la propia naturaleza de la alimentación eléctrica. Esto último, que tradicionalmente estaba directamente ligado al tipo de motor, ya ha dejado de estarlo en la mayoría de los casos. Antes, un modelo de alterna montaba motores universales e inversores basados en relé y ahora ya (casi) todo son motores de continua controlados por inversores electrónicos, que incluyen la necesaria etapa de rectificación de la señal alterna.
Dependiendo de la marca elegida, habrá todavía un detalle para tener en cuenta: ¿con balasto o sin balasto?. Marklin ofrece vía de 3 carriles con balasto (vía C) y sin balasto (vía K). Roco, Fleischmann, Peco y otros ofrecen vía de dos carriles, en ocasiones con y sin balasto. Si se desea realizar maquetas muy realistas y se está dispuesto a trabajar duro para lograrlo, la mejor opción es utilizar vía sin balasto y aplicar éste posteriormente y pintar el resultado convenientemente a continuación. Sin embargo, no todos los aficionados están dispuestos a trabajar tan duro y para ellos la opción de vía con imitación de balasto incorporada es suficientemente atractiva.
Independientemente de que se use una vía de 2 carriles o de 3, hay un aspecto que no suele tenerse mucho en cuenta al principio: la geometría del sistema de vías. Todos los fabricantes de vía, en algún punto de sus catálogos incluyen un diagrama o conjunto de diagramas que resumen las posibilidades de interconexión de los diferentes elementos (desvíos, cruces, rectas, curvas, ...) para construir estructuras típicas que aparecen en cualquier maqueta (curvas en vía doble, enlaces entre vías, grupos de desvíos para construcción de una playa de vías paralelas, desdoblamientos, ...). La geometría de un vía tienen que ver fundamentalmente con:
Para hacerse una idea de lo que estamos hablando, los siguientes diagramas muestran la oferta de vía de dos carriles de la marca Piko
Si uno sigue buceando en los catálogos de los fabricantes, especialmente en aquellos que tienen varias gamas de vías, se encontrará inmediatamente con el concepto de código. El código de una vía, que se expresa con un número, está relacionado con la altura del carril y, en concreto, es dicha altura expresada en milésimas de pulgada (es decir, el código 83 de la vía RocoLine tiene una altura de carril de 2.1mm (83*25,4/1000). Lo habitual es que en el carril no se respete estrictamente la escala, porque se daría lugar a una vía demasiado débil o que precisaría de pestañas muy finas en el material rodante, lo que al final incrementa el riesgo de descarrilamiento. Para poder hacerse una idea de lo ajustado a la realidad de un código, baste indicar que el carril según norma UIC-60, muy utilizado en la realidad, tiene una altura de 172 mm, lo que llevado a escala H0 correspondería a un código 78 (altura 1.9 mm), lo que puede resultar demasiado bajo si se utiliza material rodante no equipado con ruedas de pestaña fina.
Llegados a este punto surgen inmediatamente las siguientes preguntas ¿puedo mezclar marcas?, ¿puedo mezclar códigos?. Pues todo puede hacerse en la vida, sobre todo si los fabricantes ofrecen vías de transición con vías de otras marcas o con vías propias con otro código. Aparte de las cuestiones estéticas que pueden afectar a la decisión y hacer que nuestra instalación parezca más una colcha de patchwork que una maqueta, está el hecho de que la mezcla de códigos diferentes, si no se usan elementos de transición adecuados, dan lugar a discontinuidades de nivel en el carril, lo que provoca ruidos (esto a veces se percibe como una ventaja) y problemas en los aros de adherencia del material motor. El uso de la lima para uniformizar la situación se desaconseja para no comprometer los tratamientos superficiales que los fabricantes realizan sobre el carril.
Lo anterior está muy bien, pero la realidad es que nuestra
afición está llena de situaciones en que la compulsión
por comprar ese "fantástico set de iniciación digital que
me venden en Alemania por un precio de escándalo" lo condiciona
todo y "mañana mismo hago el pedido y luego ya iremos viendo". Pensando
en que lo anterior pasa más a menudo de lo que parece, ahí
va un prontuario con las opciones más habituales. No se incluye
el nuevo producto que Marklin tiene previsto lanzar al mercado (Marklin
Systems), por desconocimiento del autor; se aconseja consultar la página
de Antonio Martínez sobre el asunto (y toda su web, que es magnífica)
Hasta el anuncio
por Marklin de su nuevo sistema digital, la central 6021 de Marklin era
la referencia nativa para la conocida (erróneamente bajo mi punto
de vista) como "alterna digital". Esta central monoprotocolo (Motorola,
tanto la definición antigua como la nueva) es todo un clásico.
Capaz de manejar 80 direcciones de locomotora y de activar luces y 4 funciones
adicionales, permite poner en la vía 2,5 Amp. para alimentar elementos.
La central no permite el control de una locomotora analógica asignándole
una dirección digital especial (0). Se comercializa en sets de iniciacion,
con precios más atractivos respecto a la adquisición individual.
Además, la aparición del nuevo Marklin System, ha propiciado
la bajada de precio, tanto en el mercado de nuevo como en el de segunda
mano.

Este
sistema, monoprotocolo DCC y uno de los más extendidos en el mercado,
ofrece varios conjuntos (set 90, set 100, set01 y set02), con "filosofía
de kit", así como una central "todo en uno" (Compact). Esta última
incluye, junto con el mando de control con el que manejar hasta 100 locomotoras
y 100 accesorios, un booster de 2,5 Amp. Incluye 3 botones para
el manejo de funciones en las locomotoras y una conexión XpressNet
para conectar al resto de la gama de Lenz.
Este equipo integra,
en una misma caja, una central multiprotocolo con capacidad para controlar
locomotoras (mando doble), accesorios y rutas (teclado), un booster
de 3 Amp. y una interfaz con PC. Permite el manejo simultáneo de
80 direcciones de locomotoras en formato Motorola (255 si se usan decodificadores
de Uhlenbrock), 9999 en formato DCC y 122 en formato Selectrix, todo ello
con posibilidad de direccionameiento virtual de hasta 4 dígitos.
Con esta central se pueden manejar 14 pasos de velocidad si se usa el formato
Motorola, 14/27/28/128 si se usa DCC y 31 con Selectrix. Permite definir
y controlar hasta 8 multitracciones de hasta 4 locomotoras cada una. También
permite controlar simultáneamente 320 direcciones de accesorios
en formato Motorola y 2048 en formato DCC. En cuanto a capacidades de conexión,
además de contar con un puerto serie para la conexión de PC, permite
la conexión de boosters DCC (hasta 15) y Marklin (hasta 15),
de dispositivos Loconet, de dispositivos equipados con bus Marklin-I3C
y de dispositivos de retroseñalización s88 y compatibles
(de 1 a 31 directamente y hasta 128 a través del bus Loconet, con
un total de 2048 contactos de retroseñalización). Las capacidades
de acceso a programación con los protocolos manejados son completas.
Esta central
es, básicamente, una central Intellibox, en la que el soporte para
los protocolos Motorola y Selectrix se ha sustituido por el soporte al
protocolo FMZ de Fleischmann (con manejo de hasta 119 direcciones). El
autor no tiene constancia de la posibilidad de manejar rutas. La Twin Center,
corazón del sistema Twin Technik de Fleischmann, puede ampliarse
con boosters, el Twin-Control (equivalente al IBControl) y con mando
manual.
Daisy es un mando
con capacidad para conectarse con centrales equipadas con Loconet, en cuyo
caso actúa como simple mando o con posibilidad de conectarse al
componente Power-2, en cuyo caso constituye un sistema de control autónomo
conocido como Daisy System. Como sistema autónomo, puede utilizarse
en modo analógico o en modo digital. En este último caso
ofrece capacidad multiprotocolo (simultáneamente DCC y Motorola
nuevo y viejo ) sobre 255 direcciones Motorola y 9999 direcciones DCC (14
y 28/128 pasos de velocidad). También puede controlar hasta 256
accesorios en formato DCC y Motorola (no simultáneamente). El sistema
incluye capacidad para manejar la programación de elementos y puede
ampliarse con boosters y con dispositivos Loconet.
Este
sistema, por su sencillez y relación calidad/precio, está muy extendido
entre los usuarios que comienzan a introducirse en el mundo digital. Sus
principales componentes, aparte de un transformador para dar alimentación
al conjunto son el LokMaus 2 (10760) y el amplificador digital (10761).
Permite el manejo, mediante protocolo DCC, de 99 direcciones de locomotoras
en modalidad 14 pasos y 28/128 pasos, así como la activación
de luces (función 0) y 4 funciones adicionales. Es capaz de poner
2,5 Amp. en la vía para alimentar elementos y el mando permite programar
los decodificadores, con la limitación de que sólo pueden
manejarse valores en las CVs de dos dígitos. No permite el control
de una locomotora analógica asignándole una dirección
digital especial (0).
Para el control
de accesorios (desvíos y rutas) exige la utilización de un
pupitre adicional (10772), que puede manejar 256 direcciones de accesorios
y definir hasta 32 rutas con un máximo de 98 puntos de activación/desvíos
por ruta. Para la conexión a PC, el sistema puede ampliarse con
el módulo interfaz (10785).
El LokMaus con el transformador y el amplificador digital se incluye
en sets de iniciación, que por su precio respecto a la adquisición
individual de componentes, resultan muy atractivos al aficionado que empieza.
Existe, además un amplio mercado de segunda mano con precios asequibles.
Valoración: central media/básica, con capacidad de ampliación
posterior.
Precio orientativo: 225€
Esta central DCC
permite el control de hasta 4 locomotoras (en las direcciones 1 a 4) mediante
el protocolo DCC, en la modalidad de 14 pasos de velocidad). El control
incluye la posibilidad de activar/desactivar hasta 8 funciones, incluyendo
luces. La carga máxima capaz de entregar a la vía es de 1,8
Amp.